Ayer asistimos a una víctima de Violencia de Género, después de pasar 5 horas en la Guardia Civil, y solicitar Orden de Protección,.

No deja de sorprendernos nuevamente la dificultad de las víctimas para reconocerse como lo que son, víctima de violencia de género: “me cogía por el cuello, solamente”. Nuestra cara y la del Agente que recogía la declaración no hacíamos más que mirarnos sorprendidas. Ella no consideraba ese gesto como violencia y quitaba importancia a los mensajes de Whatsapp que la decían “como te vea con otro, te mato”. Solamente había reaccionado cuando supo por labios de otro amigo común, que el padre de sus hijos pensaba atentar contra los niños, “para seguir haciéndola daño”.

La Orden de Protección desde luego se la han concedido. El agresor fue inmediatamente detenido gracias a la rápida intervención de la Guardia Civil que trató a mi cliente con todo el cariño y una exquisita delicadeza.

Desde luego nos alegramos infinito que esta historia haya acabado, -de momento ya que todavía queda por proceder con el divorcio-, con el consiguiente castigo al agresor y con la protección global de la víctima y sus hijos, pero no hacemos más que preguntarnos cuantas víctimas reales habrá más que no se reconocen como tales dentro de la intimidad de sus hogares.

Esperamos que esta pequeña reseña, agridulce para nosotros, sirva para ayudar a alguna de ellas

Ayer asistimos a una víctima de Violencia de Género, después de pasar 5 horas en la Guardia Civil, y solicitar Orden de Protección,.

No deja de sorprendernos nuevamente la dificultad de las víctimas para reconocerse como lo que son, víctima de violencia de género: “me cogía por el cuello, solamente”. Nuestra cara y la del Agente que recogía la declaración no hacíamos más que mirarnos sorprendidas. Ella no consideraba ese gesto como violencia y quitaba importancia a los mensajes de Whatsapp que la decían “como te vea con otro, te mato”. Solamente había reaccionado cuando supo por labios de otro amigo común, que el padre de sus hijos pensaba atentar contra los niños, “para seguir haciéndola daño”.

La Orden de Protección desde luego se la han concedido. El agresor fue inmediatamente detenido gracias a la rápida intervención de la Guardia Civil que trató a mi cliente con todo el cariño y una exquisita delicadeza.

Desde luego nos alegramos infinito que esta historia haya acabado, -de momento ya que todavía queda por proceder con el divorcio-, con el consiguiente castigo al agresor y con la protección global de la víctima y sus hijos, pero no hacemos más que preguntarnos cuantas víctimas reales habrá más que no se reconocen como tales dentro de la intimidad de sus hogares.

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Ayer asistimos a una víctima de Violencia de Género, después de pasar 5 horas en la Guardia Civil, y solicitar Orden de Protección,.

No deja de sorprendernos nuevamente la dificultad de las víctimas para reconocerse como lo que son, víctima de violencia de género: “me cogía por el cuello, solamente”. Nuestra cara y la del Agente que recogía la declaración no hacíamos más que mirarnos sorprendidas. Ella no consideraba ese gesto como violencia y quitaba importancia a los mensajes de Whatsapp que la decían “como te vea con otro, te mato”. Solamente había reaccionado cuando supo por labios de otro amigo común, que el padre de sus hijos pensaba atentar contra los niños, “para seguir haciéndola daño”.

La Orden de Protección desde luego se la han concedido. El agresor fue inmediatamente detenido gracias a la rápida intervención de la Guardia Civil que trató a mi cliente con todo el cariño y una exquisita delicadeza.

Desde luego nos alegramos infinito que esta historia haya acabado, -de momento ya que todavía queda por proceder con el divorcio-, con el consiguiente castigo al agresor y con la protección global de la víctima y sus hijos, pero no hacemos más que preguntarnos cuantas víctimas reales habrá más que no se reconocen como tales dentro de la intimidad de sus hogares.

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